La belleza efímera de la magnolia

La belleza efímera de la magnolia

La belleza y vigorosidad de sus flores cautiva a cualquier espectador, que disfruta del espectáculo de sus grandes y brillantes pétalos sin ser consciente de que tienen una vida efímera. Así es el magnolio, un árbol capaz de convertir el defecto en virtud y dar la sensación de estar siempre florido, porque por cada flor que muere varias nuevas ven la luz del sol.

En nuestros invernaderos criamos y cuidamos de esta planta, que presenta un amplio abanico de variedades que van floreciendo en distintas estaciones del año, con especies muy resistentes a las bajas temperaturas y que sorprenden por el esplendor con que lucen cuando hace frío.

Se trata además de una planta que esconde un gran secreto en sus orígenes: es un fósil viviente. Aunque algunos estudios sitúan los primeros ejemplares de magnolios hace algo más de 5 millones de años, se han encontrado especies fosilizadas con 20 millones de años, lo que la convierte en la planta de flor más antigua.